El antienvejecimiento y sus teorías

feb 1, 2017   //   por Ismael   //   Antienvejecimiento, Artículos  //  Sin Comentarios

El envejecimiento comprende la reducción de la flexibilidad de los tejidos, la pérdida de algunas células nerviosas, el endurecimiento de los vasos sanguíneos, y la disminución general del tono corporal. Se investiga si dichos cambios se centran en los déficit e incapacidades corporales que se acumulan con la edad, o si bien, éstos parecen ser un resultado más directo de las enfermedades, el estrés, o factores ambientales. No existe ningún consenso científico sobre la verdadera naturaleza del proceso del envejecimiento.

El envejecimiento se materializa en pérdida de flexibilidad de ciertos tejidos y decaimiento de la función de los órganos. Todavía se desconoce la causa biológica que subyace a estas alteraciones. Si bien es cierto que la expresión más común del envejecimiento es la muerte, como consecuencia de cambios, salvo en caso de inanición, casi siempre ocurre por perturbaciones mecánicas o enfermedad que afecte a un área vital en particular.

Aunque no existan enfermedades especificas de la senectud si existe una mayor vulnerabilidad que obedecerá a alteraciones celulares propias del envejecimiento.

Teorías del antienvejecimiento

Para estudiar el envejecimiento humano se recurre a diferentes sistemas que incluyen modelos animales (biogerontología experimental) y estudios en humanos, bien sean éstos morfológicos, bien funcionales, transversales o longitudinales, observaciones clínicas y/o estudios del envejecimiento celular (citogerontología).

En los últimos años se está prestando gran interés a la célula grasa como modelo para el estudio del envejecimiento celular. Basándose en estos estudios, se considera que se trata de un proceso en el que sucesivamente se produce una pérdida en la absorción de triglicéridos y en la actividad lipogénica, lipolítica y oxidativa de la célula. Todo ello guardaría una buena correlación con el progresivo declinar de la síntesis proteica y de su sensibilidad a hormonas, mediadores y otros factores.

En el momento actual existen numerosas teorías que pretenden explicar el porqué del proceso de envejecimiento. Todas ellas tienen una cierta justificación y ninguna es lo suficientemente unitaria para proporcionar por sí misma una explicación suficiente y satisfactoria. Existen intentos de agrupar en bloques las diferentes teorías del envejecimiento. Una de las clasificaciones más extendidas es la que las divide en teorías estocásticas y no estocásticas. En el primer caso, los procesos que determinan el envejecimiento ocurrirían de modo aleatorio y se irían acumulando en el transcurso del tiempo como consecuencia de la acumulación de “agresiones” procedentes del medio ambiente hasta alcanzar un nivel incompatible con la vida. En el caso de las teorías no estocásticas, el proceso de envejecer se establecería de acuerdo con unas normas predeterminadas.

Teoría del error primario de Orgel
El proceso de envejecimiento es consecuencia de una alteración del código genético por consecuencia de una alteración de mutaciones a nivel del DNA con repercusión en la síntesis de proteínas.

Teoría de la restricción-codónica de Strehler
“Reloj molecular” basada en el fenómeno de muerte celular programada.

Teoría del mensaje redundante de Medvedev o agotamiento del material genético.

Existen repeticiones selectivas (redundantes) de algunos genes que se van poniendo enactividad a medida que los genes activos se deterioran supliendo su actividad y así sucesivamente hasta que el sistema redundante quede exhausto.

Teoría de Hayflick
Desde 1961, merced en parte a los estudios de Hayflick, existe evidencia de que ninguna población celular humana o animal es inmortal. Es decir, es incapaz de autorreproducirse en cultivos seriados continuos in vivo o in vitro hasta un mínimo de 100 duplicaciones durante un mínimo de 2 años.

La teoría del envejecimiento más conocida está basada en el llamado efecto Hayflick, que recibió el nombre del microbiólogo americano Leonard Hayflick. Éste observó en un cultivo celular, que ciertas células humanas experimentaban sólo un número limitado de divisiones celulares antes de morir. Este hallazgo sugiere que el envejecimiento está programado en el interior de la células, y podría explicar las diferencias que existen en la duración de la vida de las distintas especies animales, así como la longevidad desigual de los distintos sexos en las mismas especies.

Teoría de los radicales libres o de la peroxidación
Harman 1956. Los radicales libres formados durante el proceso oxidativo del metabolismo normal reaccionan con los componentes celulares, originando la muerte de células vitales y, finalmente, el envejecimiento y la muerte del organismo. Los radicales libres son muy reactivos, convirtiéndolos en fuente de nuevos radicales, y da lugar a una cadena que conduce al consumo de muchas moléculas estables. Todas las células del organismo son susceptibles de ser alcanzadas por este proceso. Las alteraciones que pueden producirse son resumidas por Hayflick en:

  • Oxidación acumulativa de colágeno, elastina y DNA.
  • Rotura de las cadenas de mucopolisacáridos a través de una degradación oxidativa.
  • Acumulación de sustancias metabólicamente inertes.
  • Cambios en las características de la membrana, de las mitocondrias y lisosomas.
  • Fibrosis de arteriolas y capilares secundaria a lesiones originadas por productos resultantes de la peroxidación del suero y de los componentes de la pared vascular.
Teoría de los enlaces cruzados
Tiene su fundamento en los cambios moleculares que se producen con la edad, extracelular e intracelularmente, y que afectan a la información contenida en el DNA y en el RNA. Con la edad se produce una mayor frecuencia de “enlaces covalentes” o mediante bandas de hidrógeno entre macromoléculas, que si bien inicialmente pueden ser reversibles, a la larga determinan fenómenos de agregación e inmovilización, que convierten a estas moléculas en inertes o malfuncionantes. Según esta teoría, la alteración originada en el DNA daría lugar a una mutación en la célula y, posteriormente, a su muerte.

Teoría del error catastrófico
Plantea que, con el paso del tiempo, se producen una serie de errores en la síntesis proteica que acaban por trastornar la función celular, facilitando su envejecimiento y, finalmente, la muerte. Pero en muchas ocasiones, no se encuentra este tipo de errores en el anciano.

Teoría inmunológica
En el envejecimiento se produce un declinar importante de este sistema. Los cambios más conocidos son los siguientes:

  • Pérdidas cualitativas de los linfocitos CD4 cooperadores, mayor actividad de los CD8 supresores y menor actividad de los CD8 citotóxicos.
  • Menor capacidad de los linfocitos B para producir anticuerpos.
  • Pérdida progresiva de respuesta en las pruebas de hipersensibilidad retardada.
  • Aumento en la producción de autoanticuerpos (microsomales, antitiroglobulina, células parietales, músculo liso, etc.).
  • Aumento en la producción de inmunocomplejos circulantes.
  • Pérdida de la capacidad de reduplicación ante la estimulación con mitógenos (fitohemaglutinina o concanavalina A).
  • Menor capacidad de las células T para producir factor de crecimiento.

Determinando una menor capacidad de defensa del organismo ante cualquier tipo de agresión y limitan su capacidad para discernir entre lo que le es propio y lo que le es ajeno; facilitando la aparición de un mayor número de enfermedades, especialmente de tipo autoinmune, infeccioso y tumoral.
Aspectos críticos de esta teoría serían, en primer lugar, su incapacidad para explicar todos los cambios asociados al proceso de envejecer. También que el sistema inmunitario no es totalmente autónomo, sino que está sometido a otros tipos de regulación superior (genético, hormonal, etc.). Por último, la terapia sustitutiva no ha conseguido, respuestas suficientemente satisfactorias en cuanto a enlentecer el proceso de envejecimiento.

Teoría neuroendocrina
El principal responsable del envejecimiento sería el deterioro en los mecanismos superiores de regulación neuroendocrina. Su fundamento sería la pérdida objetiva de células nerviosas y, en algunos casos, de los que el ejemplo más claro sería el de las hormonas que regulan el mecanismo reproductor, pérdida también de la capacidad funcional en el mecanismo endocrino regulador.

Teoría de la acumulación de productos de desecho
La mayor parte de las células en animales de edad avanzada contienen un número elevado de cuerpos de inclusión, productos de degradación metabólica que actuarían como agentes patógenos para la propia célula, alterando su metabolismo y acelerarían su destrucción. Las más comunes de estas sustancias serían la lipofuscina y la que se conoce como degeneración basófila, interpretada como resultado de reacciones oxidativas, incrementada en los casos de déficit de vitamina E, y su presencia no pasa de ser un mero marcador indirecto de envejecimiento.

Teorías basadas en mecanismos genéticos
Teoría no estocástica, como la de programación genética, de mutación somática y del error genético. La longevidad de una determinada especie y de sus correspondientes individuos está predeterminada por mecanismos genéticos, muchos científicos consideran que las claves del envejecimiento se encuentran en el DNA en el proceso de la división celular. El reloj biológico que controla la vida de todas las células es el telómero, (del griego telos, final, y meros, componente), término acuñado por Hermann J. Muller en la Universidad de Edimburgo.

El telómero está situado en los extremos de los cromosomas, a manera de capucha, protegiendo el final del cromosoma frente a la degradación, así como la unión de los extremos del DNA por enzimas reparadoras. No fue sino hasta los años setenta, sin embargo, cuando se determinó la composición de los telómeros.

En la división celular, la célula duplica su DNA, incluída la secuencia de bases que constituyen el telómero.
Sin embargo, en una célula normal, la maquinaria de replicación no es capaz de copiar la totalidad de la secuencia del telómero en una de las hebras del DNA en el cromosoma y como resultado, el telómero se hace cada vez más corto en cada replicación. El desgaste del telómero con la sucesión de ciclos celulares, impide su función protectora, con lo que el cromosoma se hace inestable, originando errores en la segregación, aparición de anomalías y diversos tipos de mutaciones. Las células que presentan estos defectos, no solo son incapaces de duplicarse, sino que dejan de ser viables activandose los procesos de apoptosis o muerte celular programada.

El desgaste del telómero limita la duración del ciclo vital celular de la mayoría de los tipos de células. Sin embargo, en el caso de las células germinales y embrionarias, de las que el organismo no puede prescindir; existe un elemento capaz de restaurar la secuencia del telómero para así prolongar la vida de la célula, manteniendo su capacidad de multiplicación. Este elemento es una enzima extraordinaria, la telomerasa, que es un complejo de proteínas y ARN. Durante cada ciclo de división celular se produce un acortamiento de los telómeros, con lo que se pierden unos 50-200 nucleótidos. Ello se debe a la incapacidad de la polimerasa de ADN de replicar los extremos de las moléculas de ADN. La telomerasa es muy activa en células fetales, manteniendo un alto nivel de proliferación en ellas, pero muy poca proliferación en las células de los tejidos de adultos.

La mayoría de las células suprimen la actividad de la telomerasa tras el nacimiento pero, por el contrario, muchas células tumorales la reactivan, contribuyendo así a la proliferación de clones malignos.

Teorías sociológicas del envejecimiento
Las teorías adaptativas. Relacionadas con la capacidad de interacción del individuo con su medio social.

  • Teoría de la desvinculación. A medida que el individuo envejece se produce una reducción de su interés vital por las actividades y objetos que lo rodean, lo cuál va generando un sistemático alejamiento de toda clase de interacción social.
  • Teoría de la actividad. Enfatiza que las actividades sociales juegan un rol de “amortiguador” par atenuar el trauma de la pérdida de roles más importantes. Ellas promueven en el individuo que envejece, la reconstrucción de su propia imagen que ha sido deteriorada por las mismas pédidas. Actividades sociales que tienen sentido para él y no la actividad por sí misma.

Las teorías estructurales. Impacto de la organización social sobre el envejecimiento.

  • Teoría de la modernización. Situación actual del viejo. Destaca la descalificación de los viejos en el ámbito laboral debido a las nuevas tecnologías que generan mayor competitividad y mejor formación en las tecnologías de vanguardia.
Teoría de la socialización
La persona que envejece está expuesta a sufrir y a acumular una serie de pérdidas (sensoriales, motoras, sociales) que reducen su autonomía y su competencia.

 

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¿Como envejecemos?

El envejecimiento del ser humano es un proceso natural que consiste en una declinación progresiva del organismo que comienza antes del nacimiento y que continúa durante toda la vida. Sin embargo no todas las personas envejecen de la misma manera y está bien documentado que la calidad de vida y el funcionamiento que durante la vejez está relacionada, con las condiciones y omisiones que cada persona realiza durante toda su vida.

Cambios anatomofisiológicos propios del envejecimiento

Es importante señalar que las pérdidas funcionales en los distintos órganos y sistemas se producen de una manera muy diferente en cuanto a intensidad y cadencia de unos a otros, existiendo también una gran variabilidad individual entre las personas.

En último término se trata de una incapacidad para mantener la homeostasia en situaciones de estrés fisiológico, incapacidad que se asocia a una pérdida de viabilidad y a un aumento de la vulnerabilidad.

Hablamos de envejecimiento fisiológico cuando ocurre exclusiva o, al menos, primordialmente, en función del paso del tiempo, sin estar demasiado (nunca del todo) condicionado por alteraciones patológicas o por factores ambientales. Afecta, a través de cambios estructurales y funcionales, a todos los órganos y sistemas del organismo, con una cadencia variable en el tiempo según los individuos

Tipos de cambios con el envejecimiento

  • Pérdida total de determinadas funciones.
  • Capacidad reproductora en la mujer y en menor medida y de forma más tardía e irregular, también ocurre en el hombre.
  • Cambios funcionales secundarios a otros estructurales.
  • La pérdida progresiva en el funcionalismo renal secundaria a la disminución de la población de nefronas, probablemente se debe a, la reducción del flujo vascular del riñón.
  • Disminución en la función mental debido a las pérdidas de población neuronal y sináptica asociadas a la edad.
  • Pérdidas o limitaciones funcionales sin alteraciones estructurales demostrables.
  • La reducción con la edad en la velocidad de conducción de la fibra nerviosa periférica sin acompañamiento de cambios morfológicos en el nervio.
  • Cambios secundarios a fallos o interrupción de los mecanismos de control.
  • Elevación de los niveles de gonadotropinas en la mujer, como consecuencia del sistema de retroacción de regulación, tras la menopausia, por la caída en la producción de hormonas sexuales.
  • Respuestas por exceso con aumento de la función
  • Aumento de secreción de hormona antidiurética en respuesta a las modificaciones con la osmolaridad. En relación con la propia regulación hidroelectrolítica es necesario tener en cuenta que el anciano presenta menor sensibilidad para la sed, lo que contribuye a facilitar su deshidratación ante estímulos como la sudación excesiva o la pérdida de líquidos a través de diarreas o de medicamentos diuréticos.
  • En determinados casos los cambios sólo ocurren en circunstancias no basales.
  • En los órganos de los sentidos. La presbicia es la limitación para la visión de cerca, presbiacusia manifestada cuando la intensidad del sonido se reduce considerablemente. La frecuencia cardiaca, que se mantiene prácticamente inalterada en reposo, pero; con el ejercicio, es incapaz de alcanzar las altas frecuencias que pueden lograrse en los individuos de menor edad.
Envejecimiento celular

Las alteraciones suelen verse en las células individuales

ESTRUCTURA ALTERACIONES
Núcleo Cromatina: aglomerada, fragmentación. Tinción aumnetada, inclusiones, invaginaciones de la membrana nuclear, núcleos grandes, presuntamente hiperdiploides, alteraciones cromosómicas.
Nucleolos Aumentados de número y tamaño.
Citoplasma Acumulación de pigmentos o grasa, pérdida de glucógeno, gotitas hialinas o formación de vacuolas.Pérdida de la sustancnia de Nissi
Mitocondria Forma y cantidad, distribución de cristales y densidad de la matriz.
Golgi Fragmentación
Liquido extraceluar Aumento de líquido, cambios en los mucoproteínas, colágeno y elastina.

 

En la configuración general del cuerpo

  • Pérdida de estatura (1cm por década aproximadamente, a partir de los 40-50 años), atribuida a la pérdida de masa ósea con reducción en la altura de los cuerpos vertebrales.
  • Redistribución del tejido adiposo con tendencia a fijarse de forma centrípeta en el tronco.
  • Pérdida de masa muscular determina una alteración del índice grasa/masa noble.
  • Pérdida en el contenido total de agua (líquido intracelular).

En la pared arterial

Entre estos cambios merece destacarse un aumento en la íntima de los contenidos de ésteres de colesterol y fosfolípidos, aproximadamente 10 mg de colesterol por cada gramo de tejido. Este depósito es homogéneo y constante, distinto del depósito en parches, más extenso e irregular, que caracteriza la arteriosclerosis. Ello, unido a la tendencia a aumentar los depósitos de calcio y a la pérdida de propiedades elásticas que se produce en la arteria, origina un aumento en la rigidez y, en determinadas áreas, una disminución en la luz del sistema arterial.

En la respuesta de los distintos receptores.

Estos cambios son más cualitativos (reducción de su sensibilidad) que cuantitativos (menor número). Así, la respuesta de los barorreceptores se amortigua, lo que puede contribuir a explicar la facilidad para la hipotensión ortostática. Lo mismo ocurre con los quimiorreceptores o con los exteroceptores (receptores cutáneos). Otros sistemas reguladores, como los relativos a la termorregulación, a la neurotransmisión, a los sistemas superiores de regulación endocrina y metabólica o del sistema nervioso autónomo, también sufren diferentes cambios en relación con el envejecimiento.

Modificaciones en el sistema de regulación hidroelectrolítica.

Hay una disminución en la sensibilidad a la sed y alteraciones en la secreción y respuesta de la hormona antidiurética. Más una importante limitación para la retención de sodio, resulta una mayor facilidad para la deshidratación.

En el sistema inmunológico

Experimenta notables cambios en el curso del envejecimiento, lo que ocasiona una limitación progresiva para cumplir su papel de vigilancia y defensa. Ello se traduce, entre otras cosas, en un aumento de la tasa de autoanticuerpos circulantes y en una mayor facilidad para adquirir enfermedades infecciosas, tumorales y autoinmunes.

En el aparato circulatorio.

Se produce un alargamiento de la sístole mecánica a expensas de un enlentecimiento en la fase de relajación. La pérdida de capacidad de respuesta de los receptores adrenérgicos, con limitación para alcanzar altas frecuencias durante el ejercicio, y el mantenimiento de un volumen minuto adecuado merced a un aumento en el volumen de eyección, facilitado por el mecanismo de Frank-Starling.

En la circulación periférica destacan la mala respuesta de los barorreceptores a los cambios posturales y el engrosamiento de la pared arterial con mayor rigidez del vaso, así como la pérdida de elasticidad y el aumento de la poscarga.

En el aparato respiratorio

Pérdida de las propiedades del tejido pulmonar, es un aumento del volumen residual pulmonar, con una disminución de la capacidad vital y del volumen de reserva espiratorio. Hay también aumento del espacio muerto fisiológico y pérdida de pequeños vasos periféricos. Desde el punto de vista gasométrico, existe una discreta tendencia a la reducción de la PO2 arterial a razón de 0,42 mm Hg/año, que ocurre especialmente en el decúbito supino, y una reducción en la capacidad de difusión. Reducción de la actividad ciliar más disminución del reflejo tusígeno Condiciona a que haya un acumulo de moco con lo cual hay mas posibilidad de infec­ciones = neumonía, lo demás no condiciona a que hayan infeccio­nes.

Tubo digestivo

Pérdida en su función motora, retraso en el vaciamiento gastrico de los líquidos y en el intestino en tendencia al estreñimiento; propensión a la atrofia de la mucosa con disminución de la secreción gástrica, lo que dificulta la absorción de hierro y de vitamina B12, y tendencia a la aparición de divertículos. El hígado y el páncreas experimentan pocos cambios. Ello, unido a su gran reserva funcional, permite, en ausencia de otras agresiones (alcohol, sobre todo), que ambos órganos mantengan intactas unas posibilidades funcionales que van más allá de lo que es la expectativa de vida máxima.

  • Perdida de piezas dentarias total o parcial, esto hace cambiar el proceso de masticación.
  • Deshidratación de encías.
  • Reducción de la secreción de la saliva, bolo comida mas seco.
  • Atrofia de la mucosa gástrica.
  • Reducción del tono muscular en la pared abdominal.
  • Aparición de varicosidades.
  • Disminución del tamaño del hígado y peso, dando una hipofuncionalidad y todos los procesos metabólicos estarán alterados.
  • Disminución de peso y volumen del páncreas, el páncreas estará hipofuncionan­do con lo cual segregará menos insulina con lo cual aumentará la glucosa, el azúcar en el anciano se tratará con antidiabéticos orales conjuntamente con una dieta.
  • Dificultades de la masticación.
  • Dificultades en la deglución de los alimentos.
  • Disminución de la producción de HCl, digestiones mas lentas con lo cual se aconseja comer a menudo pero poca cantidad.
  • Disminución de la motilidad.
  • Lentitud en el vaciado vesicular, este tiñe las heces, con lo cual si son blancas es porque el transito es muy rápido, aunque esto no ocurre, ya que hay lentitud por lo que hay hipoperistaltismo.
  • Hipoperistaltismo, hay que dar evacuantes y es debido a la atrofia del intestino grueso y a los malos hábitos.

Riñón

Perdida al menos el 10% de los glomérulos funcionantes existentes en la juventud. El flujo renal se reduce, como mínimo, un 10% por década, en la zona cortical, mientras queda bastante preservada la medular. Asimismo se establecen comunicaciones directas entre arteriolas aferentes y eferentes yuxtaglomerulares y aparecen microdivertículos en la porción distal de los túbulos. Todo ello determina una disminución progresiva en la cantidad de filtrado y una reducción del aclaramiento de creatinina a partir de la cuarta década, sin aumento paralelo de la creatinina sérica, debido a la reducción en su producción endógena. Los túbulos renales van reduciendo su capacidad, primero de concentrar y luego de diluir orina, aumenta el umbral de reabsorción de la glucosa y existe mayor facilidad para la infección.

Vejiga

Pérdida de elasticidad y del tono muscular, que debilita el suelo de la pelvis y el esfínter vesical, y modificaciones en la mucosa con tendencia a la trabeculación y formación de divertículos

SNC

Un nuevo síndrome como entidad clínica normal es el llamado deterioro amnésico asociado con la edad. No solo el relacionado con algunas memorias sino otros síntomas como el descenso del a motivación, indecisión, y capacidad de concentración.

Modificaciones estructurales y bioquímicas
  • Descenso del peso cerebral. Existe un crecimiento rápido cerebral hasta alcanzar los 20-25años, a partir de entonces hay una disminución lenta hasta descender un 10-15% a los 80años.
  • Disminución del volumen cerebral. 2% por década a partir de los 50 años.
  • Aumento del tamaño de los surcos y disminución de las circunvoluciones cerebrales.
  • Atrofia y muerte neuronal. Se calcula que desde la infancia se produce una pérdida diaria, irregular e irreversible, de unas 50.000 neuronas. Esta pérdida se va compensando en parte merced al fenómeno de neuroplasticidad, que consiste en el desarrollo de estructuras y funciones nuevas en determinadas neuronas, mediante el establecimiento de nuevas conexiones sinápticas a través de la formación de nuevos árboles dendríticos. Este fenómeno es mucho más pobre en los ancianos con demencia (altamente perturbador para el sujeto). Donde la corteza prefrotal, parietotemporal y las áreas filogenéticamente más recientes, son las más afectadas. Y el locus ceruleus, la sust. negra, núcleos basales del troncoencefálico, conservan su población neuronal durante toda su vida.
  • Acúmulo de lipofusina
  • Degeneración gránulo-vacuolar
  • Degeneración neurofibrilar. Característica del Alzheimer
  • Bajo flujo sanguíneo, reducción del consumo de Oxígeno y glucosa.
  • Producto de la degeneración neuronal. Los sistemas más afectados acetilcolinérgicos, sistema nigro-striatal dopaminérgico, sistemas noradrenérgicos de proyección cortical, baja de ác. Aspártico y glutámico. Sin embargo emergen sistemas compensatorios con un aumento del árbol dendrítico de aquellas neuronas intactas

Todo ello se traduce, en el anciano con envejecimiento fisiológico, en el plano somatosensorial en cierta pérdida de la sensibilidad táctil, vibratoria y discriminatoria; en el plano motor, en una menor capacidad de coordinación y de control muscular; desde el punto de vista intelectual-cognitivo, en una pérdida de memoria reciente, con dificultad para nuevos aprendizajes y pérdida de la inteligencia fluida, conservándose la cristalizada, y en el comportamiento, en pérdida de la adaptabilidad al medio y en un enlentecimiento en general.

Memoria a corto plazo en el anciano

El factor que influye para tener o no tener memoria es el interés

Dificultad en análisis de datos, síntesis, comparación.

Dificultad de evocación de sucesos recientes.

(Disminución de la memoria visual y aumento de memoria auditiva).

Memoria a largo plazo en el anciano:

  • Importancia de los sucesos del pasado .
  • Creatividad conservada
  • Depende de su experiencia, de su motivación, de su entorno y de su salud.
  • Del estilo de vida y de la energía que tenga.
  • Tiempo de reacción a estímulos
  • Disminución de reflejos (menor eficacia).
  • Dificultad de transformar los estímulos verbales en imágenes mentales.
  • Enlentecimiento de la respuesta ante los estímulos, es más lento el hombre que la mujer.
  • Resolución de problemas y creatividad
  • Disminución para utilizar estrategias nuevas.
  • Pensamiento más concreto que abstracto.
  • Mayor prudencia en la toma de decisiones.
  • Mayor rigidez en la organización del pensamiento.
  • Disminución discriminación de información.
  • Tendencia a mantener sus hábitos o estrategias poco pertinentes, Ejemplo: comer sin sal, ducharse acompañado.
  • Repetición.
Modificaciones afectivas, emociones, motivación, personalidad y de genero
  • Emociones (efectividad)
  • Sentimientos de inutilidad.
  • Sentimientos de impotencia ante situaciones determinadas, especialmente pérdidas, amigos, familiares, trabajo, salud.
  • Motivación
  • Tiene que ver con la memoria.
  • Ligada a la capacidad de mantener actividades satisfactorias o no.
  • Ocupar el tiempo.
  • Influenciada por el entorno.
  • Personalidad
  • Agudificación de todos los rasgos de personalidad que han tenido durante la vida en condiciones normales. Factores que pueden influir:
  • Salud física y mental.
  • Antecedentes, actitudes desarrolladas a lo largo de la vida.
  • Pertenencia a un grupo.
  • Identidad social, intereses y rol.
  • Interacciones familiares actuales y pasadas.
  • Situación de vida.
  • Madurez emocional, capacidad de adaptación a los cambios.

El sueño

Amento en el número de horas en la cama, se reduce el número de horas de sueño total y de sueño profundo, así como el de movimientos oculares rápidos y aumenta el número de despertares.

El sistema endocrino

El envejecimiento biológico es un proceso de pérdida progresiva de la función con el paso del tiempo que conduce a una disminución de la capacidad del organismo para mantener la homeostasis, inicialmente frente a situaciones de estrés y finalmente también en condiciones basales.

El envejecimiento produce cambios en la masa, composición celular y función del tejido endocrino que se caracterizan globalmente por una disminución en la respuesta al estrés y por la activación de sistemas homeostáticos orientados a compensar la pérdida de función.

Desde el punto de vista anatómico, las glándulas endocrinas disminuyen de tamaño y desarrollan áreas de atrofia que se acompañan de cambios vasculares y de fibrosis. Muchas glándulas presentan una tendencia a formar adenomas.

Como norma general, las concentraciones de hormonas basales no se modifican, pero sí existe una disminución en la respuesta al estrés. Sin embargo, las concentraciones basales de hormona del crecimiento (GH), renina, aldosterona, triyodotironina y deshidroepiandrosterona (DHEA) sí disminuyen con la edad.

En la adenohipófisis apenas se modifican los niveles de secreción de TSH, ACTH y GH. Sí lo hacen, en cambio, de forma secundaria a las alteraciones hormonales ligadas al climaterio, los niveles de FSH y LH. El comportamiento de la prolactina muestra una gran variabilidad y es también objeto de numerosos estudios en la actualidad.

Las hormonas tiroideas T3 y T4 mantienen sus niveles normales. Es posible que exista cierto descenso en su secreción, pero se compensaría con una peor eliminación. Algo parecido ocurre en las glándulas suprarrenales. No se modifican los niveles de cortisol libre plasmático y urinario, ni los de cortisol unido a proteínas, siendo más lento el aclaramiento metabólico y menor el número de receptores a glucocorticoides. No cambia tampoco la respuesta de la ACTH plasmática a la sobrecarga quirúrgica, a la hipoglucemia o a la metapirona. Sí disminuyen la producción de andrógenos suprarrenales y los niveles de aldosterona en sangre y orina.

Hay pocos cambios en las tasas de secreción de insulina, conservándose normal la unión insulina-receptor, por lo que la menor sensibilidad a la insulina que se aprecia con la edad se atribuye a una mayor resistencia a ella en los tejidos periféricos. Esta resistencia a la insulina es un fenómeno muy importante en la clínica y contribuye a explicar no sólo el aumento de individuos diabéticos y con intolerancia hidrocarbonada que se observa entre la población anciana (fenómeno a cuya explicación ayudan otras causas concomitantes no fisiológicas), sino también el aumento de alteraciones derivadas de la presencia de este factor de riesgo, como la cardiopatía isquémica o la enfermedad vascular periférica.

Las concentraciones basales y el ritmo circadiano de cortisol permanecen inalterados en el anciano, pero se produce un aumento en la respuesta del eje hipotálamo-hipofisario suprarrenal al estrés fisiológico y a los estímulos farmacológicos. Se ha atribuido esta hiperrespuesta a la existencia de un defecto a nivel de receptor o posreceptor en la respuesta hipotalámica a la retroalimentación del cortisol circulante.

Metabolismo del calcio y del fósforo

La reducción gradual en la masa ósea con la edad, debido a un disbalance entre la reabsorción y la formación ósea. Con la edad tiene lugar una disminución en la ingesta de calcio y una reducción en su absorción debida a un déficit primario de vitamina D. Como mecanismo compensador se produce un hiperparatiroidismo secundario que condiciona un aumento en la reabsorción ósea, principal mecanismo de la pérdida de masa ósea del anciano.

Se ha implicado fundamentalmente el denominado “eje vitamina D/PTH”. Con el envejecimiento se establece una disminución en la síntesis del metabolito activo de la vitamina D [1,25-(OH)2D] en el riñón, lo que repercute disminuyendo la absorción intestinal de calcio y, en respuesta a ello, aumente la secreción de PTH.

Por otra parte, se establece cierto grado de disminución del filtrado glomerular, lo que también contribuye a la elevación de la PTH.

Metabolismo hidrocarbonado

Con la edad se produce una disminución en la tolerancia a la glucosa por un aumento en la resistencia a la insulina por alteraciones del receptor de insulina y/o a nivel posreceptor y por una disminución en la sensibilidad de la célula beta del islote pancreático a la glucosa.

Se cree que la elevación de la glucemia y de otros azúcares reductores facilita su reacción no enzimática con proteínas y ácidos nucleicos formando productos que alteran la función y disminuyen la elasticidad tisular.

El sistema hematológico

La médula activa se reduce en un tercio entre los 20 y los 70 años con un menor número de células precursoras, pero la potencialidad hematopoyética se mantiene siempre muy por encima de las necesidades fisiológicas del individuo. Hay un ligero aumento en la fragilidad osmótica del hematíe o una menor capacidad bactericida de los neutrófilos. Reducción de la tasa de hemoglobina (ira relacionado con la disminución de oxigeno).

Funciones sexuales

Predominan los cambios en la fisiología sobre las modificaciones anatómicas. La erección es más tardía y requiere más caricias y contactos en la estimulación directa sobre el pene. El período refractario tras la erección aumenta notablemente, de forma que una vez desaparecida, suelen pasar días antes de obtener otra erección completa.

La eyaculación se retrasa como consecuencia de una disminución en la sensibilidad del mecanismo eyaculador, reduciéndose de igual manera la frecuencia de eyaculaciones precoces. El orgasmo tiene una duración más corta y generalmente hay una reducción o ausencia de la primera etapa o demanda eyaculatoria. La segunda etapa, la expulsión del bolo seminal a través del pene, acaba con una o dos contracciones en el anciano, en contraste con las cuatro o más contracciones del hombre joven. La disminución en el volumen del eyaculado, con concentración normal de espermatozoides pero con movilidad disminuida y reducción del porcentaje que tienen morfología normal. Las concentraciones de inhibina se reducen y aumentan las de hormona foliculostimulante (FSH) reflejando una reducción del número de células de Sertoli

Se ha observado un descenso de testosterona circulante y de su conversión en dihidrotestosterona, pero la significación de estos descensos es desconocida en la actualidad.

La espermatogénesis y la fertilidad persisten en el hombre hasta edades muy avanzadas de la vida y el envejecimiento no se acompaña de un descenso brusco de la secreción hormonal testicular. La testosterona desciende un 30% y la testosterona libre un 50% entre los 25 y 75 años, aunque la mayoría de los ancianos mantiene concentraciones de testosterona dentro del amplio intervalo de normalidad establecido en adultos jóvenes. El mayor decremento de testosterona libre se debe al aumento con la edad de la globulina transportadora de hormonas sexuales (SHBG).

Cambios a nivel testicular, se produce también una disminución en la secreción hipotalámica de hormona liberadora de gonadotropinas (Gn-RH) que explica el aumento inapropiadamente moderado de las concentraciones de LH y FSH para las bajas concentraciones de testosterona circulantes.

Mujeres

La reducción en los niveles de estrógenos y progestágenos y de la eficacia circulatoria produce una serie de cambios anatómicos y funcionales en la mujer de edad avanzada. La pérdida de tejido vulvar, la reducción del cérvix, cuerpo del útero, ovarios y la leve disminución del tamaño del clítoris tienen un efecto mínimo sobre la actividad sexual. Las diferencias en el canal vaginal, con mayor influencia en el comportamiento sexual, que se relacionan con la edad son: reducción de la longitud y circunferencia, aislamiento gradual de los pliegues vaginales, disminución de la mucosa y pérdida de elasticidad.

Desde el punto de vista funcional, los datos más importantes son la disminución en la capacidad de la vagina y el aumento del tiempo requerido para su lubricación. Es significativo el hecho de que la respuesta clitorídea permanezca intacta e incluya la elevación y el alisamiento del borde anterior de la sínfisis.

Cambios psicosociales

Numerosos problemas en las áreas psíquica y ambiental dificultan el mantenimiento de una actividad sexual continuada en el anciano. Por su importancia y frecuencia cabe destacar los siguientes:

  • El progresivo alargamiento entre las erecciones y la mayor dificultad para conseguirlas pueden producir una situación de ansiedad, la cual, a su vez, puede reducir aún más la actividad sexual.
  • Muchas personas se niegan a cambiar sus costumbres y no aceptan otros métodos de actividad sexual como la estimulación oral o manual. De esta manera se empobrecen y reducen más las posibles expectativas.
  • Situaciones de “rechazo” del propio cuerpo.
  • Disponibilidad de pareja y capacidad de ésta para mantener actividad sexual. Así, el 74% de los varones y el 57% de las mujeres casadas mantienen alguna actividad sexual, frente al 31% de los varones y el 6% de las mujeres sin pareja.
  • Las propias personas mayores no admiten su deseo ni su capacidad o, si lo hacen, la culpa puede ser un compañero silencioso.

Cambios patológicos

La diabetes de larga duración se acompaña de afección vascular y neuropática, ambas relacionadas con la ingurgitación y erección del pene. La cirugía pelviana, a menudo sin causa directa, ha significado una barrera a la actividad sexual efectiva. La resección transuretral de próstata produce, en un pequeño porcentaje de individuos, impotencia orgánica. Uremia, enfermedades del tiroides, desnutrición, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, artrosis, artritis reumatoide y presencia de secuelas neurológicas.

La enfermedad coronaria produce con frecuencia la terminación de la sexualidad, sobre todo después de un infarto agudo de miocardio, la actividad sexual cabe interpretarla en el contexto de las actividades físicas de rehabilitación.

Los fármacos psicotrópicos (antidepresivos triciclicos, antiparkinsonianos) anticolinérgico disminuyen la capacidad de erección. El alcohol y los sedantes debilitan la erección y retardan la eyaculación. Los fármacos antihipertensivos, incluidos los betaadrenérgicos, causan disminución de la libido, falta de erección y retraso en la eyaculación.

La depresión, que debe descartarse en cualquier caso.

El tratamiento de la impotencia debe encaminarse a la causa específica. En la actualidad se dispone de diversos métodos inespecíficos, como sistemas de tumefacción en vacío, prótesis peneanas, inyecciones intracavernosas de papaverina, fentolamina o prostaglandinas, que pueden dar resultados aceptables. Entre los fármacos que también pueden tener un área en el tratamiento se encuentran la yohimbina, la trazodona, la vitamina E, geles de papaverina tópica, alfabloqueantes y, sobre todo por su amplia difusión, el inhibidor oral de la fosfodiesterasa, sildenafilo.

La dispareunia por el adelgazamiento y la sequedad de las paredes vaginales pueden dificultar la penetración y causar dolor y sangrado. La uretra y la vejiga, que sufren una ligera atrofia, pueden complicar los síntomas genitales. Las contracciones uterinas durante el orgasmo pueden ser espasmódicas y dolorosas en lugar de rítmicas y placenteras. La restauración hormonal (estrógenos y progesterona) es la terapia más aceptable, en la actualidad, para las mujeres menopáusicas y ha sustituido al tratamiento basado en estrógenos. Es un tratamiento eficaz para aumentar el bienestar y facilitar la actividad sexual, reduce la inestabilidad vasomotora, la vaginitis y mejora la lubricación inadecuada. Este método no parece aumentar el riesgo de cáncer endometrial, flebitis o hepatopatías, pero se asocia con un moderado incremento del riesgo de padecer cáncer de mama. La utilización de lubricantes grasos durante el coito puede mejorar la dispareunia de introducción. Se discute en la actualidad la utilidad de los andrógenos en las mujeres posmenopáusicas.

Se ha sugerido que la masturbación puede ayudar a mantener la potencia en los varones de edad avanzada y la lubricación en las mujeres de la misma edad. Además, estimula el apetito sexual, contribuye al bienestar y relaja las tensiones.

Fisiología del aparato cardiovascular en el anciano

En el envejecimiento normal, la capacidad del músculo cardíaco para generar presión está preservada peor existe un aumento de tejido conectivo que reemplaza la atrofia de fibras musculares cardiacas, y aumento de la presión arterial debido a la progresiva pérdida de la elasticidad y aumento del calibre de la aorta con una menor presión y la respuesta inotrópica de las miofibrillas a la estimulación con calcio es normal. Pero hay una notable disminución a la estimulación de los receptores betadrenérgicos, que se manifiesta por descenso de las respuestas inotrópica, vasodilatadora y cronotrópica.

Gusto

  • Disminución del rojo de los labios.
  • Disminución del numero de papilas gustativas.
  • Adelgazamiento de las membranas mucosas.
  • Atrofia de la lengua.
  • Fragilidad dental y sequedad de las encías.
  • Deterioro de la raíz del diente.
  • Degeneración del nervio olfativo, se atrofia y afecta al gusto.
  • Aumento del tamaño de la nariz, hay laxitud de la piel, deshidratación del cartílago con lo cual la nariz es más rígida y grande.
  • Proliferación de los pelos rígidos en fosas nasales. En el hombre aparecen en oreja y fosas nasales, y en la mujer aparecen en bigote y barbilla.

Vista

  • Disminución de la agudeza visual (capacidad para adaptarnos a lugares oscuros primero no vemos y luego el ojo se adapta y vemos más) y de la amplitud del campo visual (capacidad de ver por los lados sin necesidad de girar la cabeza.
  • Por estas dos razones lo ancianos se caen y tienen accidentes.
  • Atrofia de la musculatura palpebral.
  • Perdida de elasticidad cutánea.
  • Palidez de las conjuntivas.
  • Disminución del tamaño pupilar.
  • Agrandamiento del cristalino.
  • Disminución de la secreción lagrimal por la deshidratación, lavar los ojos con manzanilla, farigola etc..

Oido

  • Perdida de la agudeza auditiva, cuanto mas les gritas menos oyen, entienden mejor las voces graves.
  • Degeneración el nervio auditivo.
  • Aumento del tamaño del pabellón de la oreja.
  • Engrosamiento de la membrana timpánica.
  • Proliferación de pelos.
  • Deposito de cerumen.

Piel

Perdida de elasticidad e hidratación, atrofia de glándulas sebáceas y sudoríparas favorecen la aparición de arrugas

Cabello

Velocidad de crecimiento disminuida, Falta de coloración, Aumento del vello facial, Disminución del vello púbico.

Uñas

Crecimiento más lento, fragilidad y dureza, especialmente en los pies, estrías longitudinales por la deshidratación.

Conclusión

Ya que el proceso del envejecimiento no es inalterable, los estudiosos del comportamiento están buscando formas que puedan modificarlo. Por ejemplo, se han encontrado ciertas técnicas de ayuda para evitar la pérdida de memoria a corto plazo que experimentan algunos ancianos. Se ha establecido un sistema de ayuda en el hogar como medida para favorecer la vida independiente de los pacientes, consiguiendo en ellos niveles de actividad superiores, incluso en algunos casos que se consideraban irrecuperables. También se ha comprobado que los problemas nutricionales derivados de la disminución de los sentidos del gusto y el olfato, son fácilmente resueltos con simples cambios en la condimentación de los alimentos; además, están siendo perfeccionados los medios técnicos que permitan aliviar los problemas visuales y auditivos de la vejez.

“Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el cielo: un tiempo para destruir y un tiempo para edificar… un tiempo para nacer y un tiempo para morir…”
Qoh,3

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Telómeros, Telomerasa, Cáncer y Envejecimiento

Dr. Julio C. Rivera Madriz, MQC

Subjefe del Laboratorio Clínico, Hospital Nacional de Niños

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Estrés oxidativo
Estrés oxidativo en el envejecimiento
El envejecimiento es uno de los temas más tratados por esteticistas, dermatólogos, geriatras y otros especialistas. Un aspecto muy importante es el conocimiento sobre nuevos productos cosméticos naturales que presentan efectos hidratantes, suavizantes y antioxidantes. Esta tendencia ha sido favorecida durante el pasado siglo por las continuas aperturas de centros de bellezas, que han logrado grandes beneficios. El presente trabajo de revisión bibliográfica tiene como objetivo el esclarecimiento del rol de los radicales libres en el envejecimiento y el uso de las sustancias ozonizadas. Los aceites vegetales ozonizados son un producto natural de amplio poder germicida muy utilizado como principio activo de diferentes composiciones farmacológicas y cosmetológicas. Las sustancias ozonizadas son usadas para estimular la capacidad de defensa antioxidante del organismo, además para eliminar la agresividad de los efectos del medio ambiente y mejorar los efectos humectantes y suavizantes sobre la superficie de la piel.

INTRODUCCION

Desde hace mucho años cientos de investigadores han dedicado sus estudios a esclarecer un tema tan fascinante como el envejecimiento, sin embargo han llegado siempre en sus conclusiones científicas a que la vida se extingue irremediablemente.
Con el progreso de la medicina y las ciencias afines relacionadas a ella como son la genética, biología molecular, inmunología, etc., se han podido esclarecer ciertas causas de envejecimiento dentro de las que se encuentra el provocado por los radicales libres (RL), los cuales pueden dañar tejidos y elementos delicados del organismo como el tejido elástico, tejido conectivo, membranas, mitocondrias, ADN (1-4), etc.
El cuerpo humano está sometido constantemente al efecto de los radicales libres siendo los tejidos más afectados la piel y el ojo debido a su exposición directa con el medio exterior (5,6). Entre los principales agentes causantes de afectaciones en los organismos vivos se encuentran los factores ambientales, de ellos, las emisiones luminosas solares y la contaminación ambiental (7,8). Los principales efectos inducidos destacan el incremento de RL, la formación de especies reactivas del oxígeno (EROS) y una disminución de la capacidad antioxidante de la piel (9,10).
En la actualidad la búsqueda incesante de productos naturales que contengan una alta capacidad antioxidante para la protección de la piel y para regenerar los daños ocasionados por los RL y los EROS se ha convertido en línea fundamental de numerosos investigadores en la ciencia médica y la cosmetología (11,12).
En el campo cosmetológico, los aceites vegetales ozonizados en forma de cremas o emulsiones presentan varias virtudes entre las que se destaca su alto efecto germicida y su poder para oxigenar las células, lo que contribuye a la revitalización de las mismas y elimina los efectos de la agresividad del medio ambiente (13-16).
Por todo lo antes expuesto es de relevante importancia contar en la actualidad con productos naturales ozonizados en la cosmética, pues por sus propiedades son capaces de actuar sobre el daño provocado a la piel por los factores ambientales a que se encuentra sometida. El hombre ha alcanzado una expectativa de vida de más de 70 años, por lo que ha ido ganando conciencia en la necesidad de cuidar su apariencia física y personal y con ello contribuir a mejorar su calidad de vida.

DESARROLLO

Envejecimiento

El envejecimiento humano está supeditado a las leyes genéticas, biológicas, psíquicas, sociales y del medio ambiente. Es un proceso lento e involutivo que hace decaer la vida en su conjunto. El paso de los años siempre afecta todos los órganos internos, pero sus efectos se reflejan en la piel, fundamentalmente en la dermis, como consecuencia de un proceso lento de degeneración irreversible del tejido; además otra causa de envejecimiento externo lo constituye el fotoenvejecimiento que es el resultado de las agresiones externas como el sol, medio ambiente, tabaquismo, enfermedades, mala nutrición, estrés tensional, radiaciones gamma y otras (17).
Las teorías más recientes sobre el proceso de envejecimiento están siendo estudiadas por numerosos investigadores de todo el mundo, dentro de ellas se encuentran: causas genéticas del envejecimiento, el envejecimiento producido por radicales libres, la teoría del error catastrófico o desgaste de las células, la teoría de fallos en la inmunovigilancia o autoagresión, y la teoría del endurecimiento del cuerpo (tejido elástico, colágeno, etc.) por enlaces cruzados (18).
Dentro de estas teorías nos referiremos en este trabajo al envejecimiento producido por especies reactivas del oxígeno.

Estrés oxidativo oxidativo

El oxígeno es un elemento necesario para la vida, las células lo necesitan para producir energía revitalizante y poder cumplir sus funciones vitales, pero también el oxígeno puede provocar daño a las células cuando ocurre una superproducción de sus especies derivadas agresivas, EROS, y sus sistemas defensivos antioxidantes naturales son saturados o están deprimidos se produce entonces un desbalance conocido como estrés oxidativo (19,20).
El estrés oxidativo está implicado en los mecanismos fisiopatológicos de numerosas enfermedades e incluso en numerosos procesos fisiológicos entre los que está el envejecimiento.
El cuerpo humano está sometido constantemente al ataque de radicales libres (RL) y las EROS.
Ambas clases son moléculas altamente reactivas que se generan a partir de las reacciones bioquímicas redox que ocurren como parte del metabolismo celular normal y por la exposición a factores ambientales (19). Se conoce que algunos medicamentos también pueden producir EROS entre los que se incluyen drogas anticáncer, analgésicos, antiinflamatorios, etc. (21).
El tejido cutáneo es especialmente susceptible al daño mediado por los RL y las EROS, este hecho puede tener lugar por variadas razones entre las cuales se pueden mencionar afectaciones metabólicas, inflamación, factores ambientales como la exposición de la piel a radiaciones ultravioletas, (RUV) y el envejecimiento (22,23).
El conocimiento de los valores básales de defensa antioxidantes y de prooxidantes es de gran importancia para evaluar si un individuo se encuentra en estrés oxidativo y, de acuerdo a este resultado, evaluar el comportamiento terapéutico a seguir (24). Sin embargo, en la actualidad hay una gran laguna en cuanto al diagnóstico de la existencia de un estrés oxidativo en un sujeto.
Hasta el presente se han utilizado biomarcadores únicos para asumir un comportamiento donde pueden estar involucrados diferentes prooxidantes y antioxidantes, lo cual no refleja la realidad de la existencia o no de un estrés oxidativo. El problema ha ido creciendo cuando se ha tratado de encontrar concordancia entre diferentes laboratorios referente a las definiciones de los niveles normales y patológicos de los indicadores de la actividad prooxidante y antioxidante. En el Centro de Investigaciones del Ozono de Cuba se ha desarrollado un nuevo sistema de diagnóstico basado en los criterios más actuales y el concepto real de estrés oxidativo (25-27).

Las especies reactivas del oxigeno o radicales libres

Los RL han sido un tema estudiado ampliamente desde hace varios años por químicos, biólogos y físicos (1, 28, 29). A partir de la década de los setenta esta temática vinculada a los fenómenos de la oxidación celular ha interesado a numerosos profesionales en el campo de las investigaciones médicas y farmacéuticas (30, 31).
Se consideran RL aquellas moléculas que en su estructura atómica presentan un electrón desapareado o impar en el orbital externo teniendo una configuración espacial que le genera una alta inestabilidad. Entre las especies más reactivas se encuentra: el anión superóxido (O2•-), el peróxido de hidrógeno (H2O2), el radical hidroxilo (OH•) y el oxígeno singlete (1O2). El peróxido de hidrógeno no es como tal un RL pero por su capacidad de generar el radical hidroxilo en presencia de metales como el hierro, se le incorpora como tal (6).
Se consideran EROS todas aquellas sustancias portadoras de oxígeno capaces de producir oxidaciones biológicas, dentro de ellas se encuentran los hidroperóxidos orgánicos, aldehídos, y ozónidos (1).
Una vez que los RL y las EROS se han formado atacan a las biomoléculas de las estructuras celulares produciendo daño que desencadena en numerosas enfermedades. Los RL y los EROS son conocidos como sustancias “prooxidantes” y su ocurrencia se ha convertido en un atributo normal de la vida aeróbica. La existencia y desarrollo de las células en un ambiente oxigenado no hubiera sido posible sin la presencia de los sistemas de defensa que incluyen a poderosos componentes enzimáticos y no enzimáticos. Para mantener la homeostasis, hay el requerimiento de una continua regeneración de la capacidad antioxidante, si esta no se logra, el daño oxidativo se acumula dando como resultados eventos patofisiológicos (32).

Sistema de defensa antioxidante

Entre los mecanismos de protección antioxidantes se encuentran en la primera línea de defensa las enzimas específicas siguientes (33-36).
Superóxido Dismutasa (SOD): Es una enzima citoplasmática e intramitocondrial que acelera considerablemente la dismutación del anión superóxido en peróxido de hidrógeno.
Catalasa (CAT): Enzima que se encuentra en el citoplasma y en el interior de los peroxisomas, su función es la de catalizar la conversión del peróxido de hidrógeno en agua y en oxígeno molecular.
Glutation Peroxidasa (GPx): Enzima citosólica que degrada la mayor parte del peróxido de hidrógeno transformándolo, en presencia de glutation reducido, en agua y en glutation oxidado.
Glutation S-Transferasa (GST): Cataliza los ozónidos y algunos hidroperóxidos orgánicos.
Si estos sistemas de defensa enzimáticos están agotados, existe la posibilidad de acumulación de prooxidantes por lo que el individuo se puede encontrar en estrés oxidativo, produciéndose daño en las estructuras celulares, lo que puede desencadenar numerosas enfermedades.
Por otra parte, hay una segunda línea de defensa antioxidante que no es más que un sistema de protección complementario que tiene como función la captación de radicales libres.
A nivel citosólico, el glutatión actúa captando los radicales libres y actuando como cofactor de las enzimas antioxidantes GPx y GST y, el ácido ascórbico regenera el radical tocoferil en µ -tocoferol.
Actúa a nivel de membrana el µ -tocoferol que capta los radicales libres peroxílicos en el mismo lugar de su formación oponiéndose así eficazmente a la lipoperoxidación de las membranas celulares.
Cuando se agotan los sistemas fisiológicos antirradicales (enzimas específicas y captadores de radicales libres), ya sea por una disminución de la actividad enzimática (por ejemplo el envejecimiento), o por una exageración en la producción de radicales libres (situaciones patológicas diversas, exposición a radiaciones ionizantes o ultravioleta), se produce daño en las células que puede llevar a la muerte de la misma.

La estructura de la piel

El órgano cutáneo denominado piel es la tela viva donde el tiempo va pintando los variados cuadros del envejecimiento. Esas modificaciones del aspecto exterior son las características que han sido utilizadas desde tiempos remotos como patrón universal para estimar la edad de las personas.
La piel se halla extendida sobre la superficie de todo el cuerpo y tiene funciones de intercambiar entre el ambiente externo e interno, de termorregulación, de sensaciones, de órgano adecuado a las funciones bioquímicas más complejas. Está formada por dos estratos: la epidermis, la más superficial, y la dermis, más profunda. La dermis es una mezcla de proteínas fibrosas, agua y gelatina viscosa. En ella están presentes dos tipos diferentes de fibras: el colágeno y la elastina, a las cuales se deben las propiedades elásticas y de sostén de la piel. En la parte superior de la dermis están contenidos los capilares sanguíneos, los vasos linfáticos y las terminaciones nerviosas (37).
Después de los cuarenta años, la piel no sólo produce menos factores hidratantes, colágeno y elastina es decir tiende a ser menos lisa y elástica, sino que también disminuye la producción de melanina lo que hace que disminuya la posibilidad de protegerse contra las radiaciones solares, además, disminuye también el sistema de defensa antioxidante. Especialmente van apareciendo manchas rojizas o marrón en la cara y en las manos que es característica del envejecimiento de los tejidos más sensibles a la peroxidación, dada la riqueza en ácidos grasos y la intensidad del metabolismo oxidativo (38). Una forma de combatir el paso del tiempo es aprender a nutrir la piel desde afuera, con un tipo de vida sana y con el uso de sustancias cosméticas debidamente elegidas, para prolongar la frescura y la juventud de la piel.
Con el desarrollo de la ciencia en la industria cosmetológica, se evitan los diversos productos abrasivos, del tipo peeling para el cuerpo que prometen dar una piel nueva, privándolos en cambio de la mejor protección y se buscan nuevos principios activos de origen natural que penetren al interior de la dermis y produzcan efecto revitalizante en la restauración dérmica, lográndose una mejor defensa de la piel a los agentes agresivos externos.

Uso de las sustancias ozonizadas

El Ozono es llamado el gas de la vida, debido al papel que juega la capa de ozono al protegernos de las radiaciones ultravioletas que emanan del sol. Sin embargo, el ozono ofrece efectos beneficiosos cuando es administrado correctamente ofreciendo a los organismos vivos protección contra las oxidaciones provocadas por radicales libres, factor determinante en el envejecimiento humano (39, 40).
Desde la década del 50, en Francia se utilizaban como cosméticos las soluciones ozonizadas directamente sobre la piel o en baños como estimulantes, purificantes, descongestionantes, tranquilizantes y regeneradoras del tejido epidérmico (41).
Al ozonizar aceites vegetales se forman una serie de metabolitos oxigenados como peróxido de hidrógeno, aldehídos, hidroperóxidos y ozónidos los cuales son estables y biológicamente activos (42,43). Se han realizado innumerables estudios con estas sustancias ozonizadas las cuales han pasado satisfactoriamente los ensayos de toxicidad, irritabilidad oftálmica y dérmica, sensibilización, fototoxicidad, mutagenicidad y teratogenicidad (44-47).
La capacidad de los metabolitos del ozono de estimular las enzimas relacionadas con los procesos de oxidación-reducción es muy importante porque aumentan la capacidad protectiva de las células contra los radicales libres. Las enzimas del sistema defensivo básico como superóxido dismutasa, catalasa, glucosa-6-fosfato deshidrogenasa, etc., son también consecuentemente estimuladas. Ellas son las responsables de la metabolización de aniones superóxido, peróxido de hidrógeno, peróxidos lipídicos, etc., así como para la reposición de equivalentes reducidos como NADPH+ y otros. De este modo, la capacidad general de las células para defenderse de radicales libres y oxidantes resulta significativamente incrementada y por ende su capacidad para lucha contra el envejecimiento y algunas enfermedades (48,49).
En un ensayo clínico realizado en el Hospital Docente “Dr. Salvador Allende (Cuba), el cual estaba relacionado con el área dermatológica, se estudio una crema cosmética a base de aceite de teobroma ozonizado en la patogénesis de la involución cutánea, la cual se comprobó que tenía acción hidratante, nutritiva y antiarrugas (50-52).
Las membranas celulares de la piel están constituidas entre otras por estructuras lipídicas. Las interacciones de los metabolitos de las sustancias ozonizadas con las membranas celulares estimulan la capacidad defensiva de la piel, eliminando los efectos de la agresividad del medio ambiente y mejora notablemente su relajación, flexibilidad, permeabilidad, suavidad, etc.

CONCLUSIONES

De acuerdo a las investigaciones y al cúmulo de reportes en los últimos años, se hace evidente el creciente número de resultados que responsabilizan a los radicales libres y a los EROS como causa común en las alteraciones de la piel generadas por agresiones externas como el sol, medio ambiente, tabaquismo, enfermedades, mala nutrición, estrés, radiaciones gamma y otras.
El desarrollo de tratamientos orientados a evitar alteraciones de tipo oxidativa causantes del envejecimiento, va tomando cada vez mayor auge por lo que el uso de sustancias ozonizadas con propiedades de aumentar la protección enzimática antioxidante, se estudian en investigaciones pre-clínicas y clínicas, con resultados alentadores.
Entre nuestros propósitos está transmitir un mensaje que contribuya a divulgar la utilidad del uso de las sustancias ozonizadas en la preservación y mejoramiento de la imagen tanto del hombre y de la mujer en la sociedad. De ahí que se insista mucho en que debemos alcanzar muchos años de vida, pero la vejez del hombre deberá ser en todo caso digna, provechoso, creativo y saludable.

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Autor:
Grupo de Aceites Ozonizados
Dra. Maritza F. Díaz Gómez
Departamento de Biomedicina
Dr. Frank Hernández Rosales

Centro de Investigaciones del Ozono. Centro Nacional de Investigaciones Científicas. Avenida 230 y 15, Siboney, Playa, Ciudad Habana, Cuba. Fax: 537-2712089.

Estrés Oxidativo (PDF)

Enlaces a diferentes tesis doctorales:

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Historia y teoría

Introducción

Vivimos el auge de una nueva especialidad médica: la medicina antienvejecimiento, tan conocida generalmente por su denominación inglesa: anti-aging medicine. A su reconocimiento médico -sus bases biológicas y bioquímicas, su creciente aplicación clínica- se une una expectación social, manifestada en todos los medios de comunicación, y en la inquietud de muchas personas, que se preocupan por conocer sus fundamentos y sus principales logros, a veces con perspectivas exageradas.

Pero, tras cada realidad médica, hay una historia que la apoya y la razona. Y en la medicina antienvejecimiento, el deseo básico ha sido, en todas las épocas, el deseo de devolver al organismo humano la juventud perdida, esto es, rejuvenecer. Durante el siglo XX se concreta la idea de que, científicamente, no podemos hablar de rejuvenecimiento, sino todo lo más de una cierta revitalización de los órganos. Y ya en las postrimerías de siglo concretamos que lo que creemos que podemos realizar es, todo lo más, una prevención del envejecimiento. Obligada concreción de términos que exige una disciplicina científica rigurosa, como es la medicina antienvejecimiento.

Los médicos de la salud

Se define la medicina como “el intento de ayuda a un semejante enfermo”, y se suele considerar, por tanto, su cometido, como la ciencia (o el arte) de diagnosticar y tratar las enfermedades. Es cierto, pero hay más. La medicina, también desde su inicio, ha aplicado técnicas más adecuadas para evitar la enfermedad (prevención) y para potenciar la salud, tanto individual como colectiva.

Por ello, en el ejercicio de la profesión médica, junto a los médicos con ejercicio clínico directo, siempre existieron médicos privados de grandes personajes (emperadores, papas, reyes, nobles, obispos, etc.) que se ocupaban, sobre todo, de mantener su salud y evitar la aparición de enfermedades. Se dice que los emperadores chinos pagaban a sus médicos mientras estaban sanos, pero cuando enfermaban, aparte de seguir sus tratamientos, les suprimían la paga, pues habían incumplido su obligación de mantenerlos sanos. Estos médicos, a veces llamados arquiatras o protomédicos, se basaban, para mantener la salud de su personaje, en las normas establecidas por Galeno.

Galeno fue un extraordinario médico del siglo II d.C. Tras estudiar medicina, fue médico de los gladiadores del circo de su ciudad natal, Pérgamo, en el Asia Menor. Galeno tuvo que cuidar de su salud, a la vez que curar las heridas producidas en las luchas circenses. Posteriormente Galeno fue a Roma, donde destacó por su saber y su capacidad clínica. Llegó a ser médico de varios emperadores, entre ellos Marco Aurelio. Escribió muchos libros, que suponen una síntesis de la medicina de su tiempo, de modo que sus obras constituyen una auténtica enciclopedia de la medicina, que perduró en la práctica hasta el siglo XVII.

En relación a la salud y a la enfermedad, Galeno distingue lo que llama “cosas naturales”, “cosas preternaturales” y “cosas no naturales”. Las “cosas naturales” son las que constituyen la naturaleza del cuerpo: elementos, humores, espíritus, facultades, cuyo correcto funcionamiento es la base de la salud. Por otra parte está la enfermedad, que es una forma de vida distinta de la salud, al margen de la naturaleza. En el enfermo hay funciones fisiológicas alteradas, que llamamos disfunciones: alteración de la temperatura, de la respiración, del funcionamiento cardiaco, digestivo, urinario, etc. El enfermo vive, pues, una vida alterada, que Galeno llama “diatesis preternatural”; es decir, una forma de vida al margen de la naturaleza, una vida anormal.

Pero, finalmente, existen una serie de realidades que, ni están en el organismo humano (no son cosas naturales), ni están siempre en contra de su funcionamiento normal (como las enfermedades), sino que, según se utilicen, pueden actuar sobre el organismo de modo positivo o negativo, es decir, potenciando la salud, y curando la enfermedad, o disminuyendo la salud y potenciando la enfermedad.

En el galenismo establecido, estas realidades o cosas no naturales se agruparon en seis: el aire y el ambiente, la comida y la bebida, el trabajo y el descanso, el sueño y la vigilia, las secreciones y las excreciones, y los movimientos o afectos del alma.

Las “seis cosas no naturales” de Galeno según como se usen, pueden potenciar la salud y prevenir la enfermedad, o disminuir la salud natural y producir enfermedades. Son:

1. El aire y el ambiente,
2. La comida y la bebida,
3. El trabajo y el descanso,
4. El sueño y la vigilia,
5. Las secreciones y las excreciones, y
6. Los movimientos o afectos del alma.

Con esta base, los médicos regularon la vida de sus ilustres pacientes, encaminándola a la salud. Como gran parte de la población quería también disfrutar de una vida sana, algunos médicos redactaron los llamados “Regímenes de Sanidad”, que se difundieron mucho desde la baja edad media hasta el XVII. Uno de los más famosos fue el procedente de la Facultad de Medicina de Salerno, junto a Nápoles, denominado “Régimen de medicina salernitano”. Tenían consejos dietéticos, de ejercicio, higiénicos, y hasta métodos de controlar los “afectos del alma”, para alcanzar una vida larga y sana. En España se difundió mucho la obra del que fue médico del Emperador Carlos V, Luis Lobera de Avila, titulada “Banquete de nobles caballeros”.

Rejuvenecimiento y sexualidad

Una primera observación, desde el principio de la humanidad, ha sido que, tanto en el hombre como en la mujer, el envejecimiento se acentúa cuando decaen la funciones sexuales: a partir de la menopausia en la mujer, y de la andropausia en el hombre. Por ello, dada esta relación decaimento sexual-envejecimiento, se supone que todo lo que potencia la capacidad sexual del hombre o de la mujer, detiene el envejecimiento y, por tanto, rejuvenece.
De ahí el gran papel asignado a los afrodisiacos, y a toda actuación que mejore el apetito sexual decaído. Veremos que, tanto en las prácticas empíricas, como en los primeros tiempos de la investigación científica del rejuvenecimiento, se ha concedido gran importancia a los tónicos sexuales en general, y, aun en la actualidad, a las hormonas sexuales femeninas y masculinas.

Métodos empíricos para la longevidad

Podemos decir que hasta el siglo XIX han existido dos aproximaciones distintas hacia la longevidad: el empirismo y la magia. Empirismo quiere decir utilizar lo que se sabe, o se supone, que va bien, aunque no se conozca el por qué. El pensamiento mágico, por otra parte, se basa en la creencia de que mediante ciertas actuaciones (rituales) podemos dominar los espíritus superiores, y obligarles a actuar de un modo determinado, para el bien o para el mal. A veces ambas posturas se encuentran mezcladas, favoreciéndose un tratamiento empírico con un ritual que se supone de apoyo.

Muchas plantas se han utilizado como supuestamente rejuvenecedoras, precisamente por su supuesta acción, empírica o mágica, sobre la sexualidad. Una de ellas ha sido la utilización del bulbo de la orquídea. Se suponía que la forma de ciertas partes de la planta (fruto, semilla, raíz) indicaba sus efectos; la nuez, con sus circunvoluciones, recuerda el cerebro, y por ello su consumo potenciaría las facultades intelectuales. De la misma forma, el bulbo de la orquídea tiene una forma semejante al testículo humano (de ahí su nombre, orchis, de donde procede orquitis, inflamación del testículo). Por ello el bulbo de la orquídea se utilizó como producto reafirmante de la sexualidad masculina y, a la vez, como rejuvenecedor.

Otra planta muy utilizada para el rejuvenecimiento fue la mandrágora. Su raíz presenta una forma semejante a la figura humana (en ocasiones acentuada intencionadamente por los recolectores). Se decía que al arrancarla del suelo la mandrágora daba un grito, y que quien lo oía podía morir o enloquecer; por ello el método habitual de extraerla era atar un perro al tallo de la planta y excitarle, para que al correr la arrancara.

En Occidente se introdujo, con efectos tonificadores, la raíz de una planta de origen coreano, el ginseng. Tiene un efecto reparador de fondo, y a la vez discretamente estimulante, por lo que se toma habitualmente como infusión, o bien integrado en diversos preparados farmacológicos existentes en el mercado, pero se le ha intentado atribuir un afecto rejuvenecedor que, desde luego, no posee.

Ciertas sustancias de origen animal se han administrado suponiendo, igualmente, su efecto afrodisiaco y rejuvenecedor. Las ostras, los productos derivados de la cantárida o la jalea real, segregada por las abejas para transformar la ninfa en abeja reina, son algunos ejemplos de ellas.

Pero quizá la leyenda más importante en relación con el rejuvenecimiento ha sido la de la fuente de la juventud. Se trataba de una fuente cuya agua tenía el maravilloso efecto de curar las enfermedades y rejuvenecer. Siempre se la situaba en tierras lejanas, como en el reino del Preste Juan de las Indias. Hay numerosas representaciones de su actuación, como el cuadro de Lucas Cranach el Joven, de 1546. En él se ve cómo el agua, que brota de un manantial, llena un estanque donde por un lado entran viejos y achacosos, y por el otro salen jóvenes esbeltos, con plena salud y belleza.

La localización de la fuente de la juventud fue un acicate constante para exploradores y conquistadores. Tras el descubrimiento de América, establecidos los españoles en la isla de La Española, un explorador, Juan Ponce de León, oyó hablar de que al norte se encontraba la isla de Bimini, con la fuente de la juventud. Persuadido de su existencia, pidió ayuda al rey Fernando el Católico para realizar una expedición y descubrirla. El rey Fernando, que acababa de enviudar de la Reina Isabel, y se había casado con la joven francesa Germana de Foix, se interesó en el tema y financió la expedición. Llegados a la supuesta isla el día de Pascua Florida, se la bautizó como “Florida”, y pronto se vió que no era una isla, sino una península, con numerosas fuentes, por supuesto, pero sin efecto revitalizador alguno.

Los primeros enfoques científicos sobre la longevidad

Hasta el siglo XIX no encontramos ningún enfoque científico sobre el envejecimiento y el rejuvenecimiento. El primero de ellos es obra de un distinguido científico ruso, Ilia Metchnikoff, que propuso tanto una teoría como un tratamiento para prevenir el envejecimiento y conseguir una revitalización.

Ilia Metchnikoff, ruso residente en Paris, era ya una figura científica de reconocido prestigio. Era biólogo, y había descubierto el fenómeno de la fagocitosis, por el que había recibido el Premio Nobel. Cuando comenzó a envejecer, dedicó su atención al mecanismo del envejecimiento y, con mente de biólogo, le pareció descubrir su fundamento.

Su observación básica fue que los animales de intestino largo (como los rumiantes) tenían una longitud de vida corta, (las vacas, diez-doce años), mientras que los de intestino corto (los carnívoros en general) tenían una longitud de vida larga. El hombre, omnívoro, tiene una longitud del intestino intermedia entre herbívoros y carnívoros. Algo había en el intestino que acortaba la vida de los animales que lo tenían largo. Por eso su primera conclusión, un tanto brutal, fue que para alargar la vida humana había que acortar el intestino mediante una operación quirúrgica.

Como esta propuesta era un tanto violenta, y no fue aceptada, Metchnikoff siguió su investigación intentando esclarecer qué ocurre dentro del intestino largo para producir este acortamiento de la vida. Llegó a a conclusión de que en el intestino hay dos tipos de bacterias: las saprófitas, que ayudan a los procesos vitales, en especial de absorción, y las patógenas, que provocan enfermedades. De joven predominan las saprofitas sobre las patógenas; pero a medida que envejecemos, predominan las patógenas sobre las saprofitas. Las bacterias patógenas generan toxinas que pasan a la sangre y envenenan lentamente al organismo. Por ello, la vejez es, en realidad un proceso de autointoxicación que proviene de las bacterias patógenas del intestino.

Dada esta primera conclusión (primera teoría científica, por errónea que sea, sobre el envejecimiento), el problema de Metchnikoff era cómo reponer en el intestino la flora bacteriana normal. Buscando datos, conoció el hecho de que en Bulgaria había un número de longevos superior a lo normal en zonas donde tomaban habitualmente leche fermentada, que llamaban yogur. Al estudiar este alimento comprobó que tenía numerosas bacterias vivas de un tipo muy semejante a las bacterias saprófitas del intestino, el lactobacilus, y que, por tanto, su ingestión normalizaba la flora intestinal, impidiendo la autointoxicación, causa del envejecimiento.

Metchnikoff introdujo en Occidente la utilización del yogur, que, aunque sea un alimento de extraordinario valor biológico, no es, como él suponía, la fuente de la juventud. Sin embargo, los estudios sobre longevidad y envejecimiento se enfocaron ahora desde un punto de vista muy distinto, por obra de otra personalidad de gran prestigio profesional, el frances Brown-Sequard. Nacido en 1817, había sido profesor e investigador en fisiología, destacando sus estudios sobre el sistema nervioso y el papel biológico de las glándulas suprarrenales.

A los setenta años, Brown-Sequard estaba muy preocupado de su envejecimiento, controlando periódicamente sus constantes vitales, entre ellas la fuerza muscular mediante un dinamómetro. Brown-Sequard partió de la suposición, antes indicada, de que el decaimiento sexual era el inicio del decaimiento orgánico general, y que si se revertía el primero, se obtendría un rejuvenecimiento corporal. Para ello preparó un extracto de testículos de cobaya que se fue inyectando subcutáneamente. A la tercera inyección se sintió notablemente rejuvenecido; como él mismo contó, subió las escaleras de su laboratorio de dos en dos, y objetivó el aumento de su fuerza muscular con su inseparable dinamómetro. Pocos días después de completado el tratamiento, el 1 de junio de 1889, expuso su descubrimiento en una sesión de la Societé de Biologie de Paris. Su comunicación produjo expectación, pues fue mezcla de exposición científica y de relato periodístico, ya que en su declaración de rejuvenecimiento incluyó que tras las inyecciones había podido “visitar” (delicada forma de declaración) a su joven esposa.

Las reacciones a la declaración de Brown-Sequard fueron de muy diverso signo; desde los partidarios, que incluso propusieron una suscripción pública para crearle un Instituto de Rejuvenecimiento, hasta los detractores de todo tipo, científicos o periodistas sensacionalistas.

Sin embargo, la polémica Brown-Sequard dejó de tener interés al aparecer otra técnica de tratamiento del envejecimiento: la cirugía. Y el protagonista fue un cirujano ruso, afincado en Francia: Serge Voronoff.

Serge Voronoff, de origen ruso, había tenido una vida realmente aventurera; entre otras actividades, fue médico personal de Abbas II, jedive de Egipto; entre sus funciones estaba el cuidado médico de los eunucos que custodiaban los harenes. Voronoff comprobó que la extirpación de los testículos producía un decaimiento físico en todo comparable al cuadro del envejecimiento. De ahí que considerara que el transplante de un testículo funcionante podría ser un tratamiento adecuado para el envejecimiento en general.

De vuelta a Francia, quiso poner en práctica sus ideas, pero el problema fundamental era disponer de un donante humano. Tras numerosos intentos (y recalcaba que sólo pedía un testículo) se convenció de la imposibilidad de su obtención regular, y decidió utilizar testículos provenientes del animal más cercano al hombre: los monos antropoides. De este modo, el 13 de junio de 1920 realizó el primer transplante testicular del mono al hombre, y, con un montaje publicitario espectacular, durante los dos años siguientes realizó 162 operaciones de transplante testicular.

Pero un incidente no controlado marcó el fin del sistema: los monos africanos de las últimas remesas, según se comprobó posteriormente, estaban infectados de sífilis, con lo que se transmitió la enfermedad al receptor, en un momento en que no había tratamientos eficaces para controlar esta enfermedad. Este hecho supuso, no sólo el descrédito del método de Voronoff, sino el descrédito general de todo el que hablara de tratamientos antienvejecimiento. Hubo de pasar algún tiempo para que se pusieran en práctica dos tratamientos nuevos para el envejecimiento, que tuvieran alguna consideración (si no aceptación) por parte de la medicina oficial: los del Dr. Paul Niehans y la Dra. Ana Aslan.

El Dr. Paul Niehans era un cirujano suizo que desde el inicio de su carrera tuvo gran atracción por la cirugía endocrina, y, por otra parte, desarrolló una línea experimental de tratamiento mediante células vivas procedentes de embriones de oveja. Una afortunada herencia le permitió crear un centro para aplicar este tratamiento, la Clínica La Prairie, en Ginebra, donde estableció la aplicación sistemática de su técnica en muchas enfermedades, entre ellas el proceso del envejecimiento. Su éxito con numerosas figuras de renombre mundial, entre ellas el Papa Pio XII, le procuraron una fama mundial, que se extendió hasta su muerte. El Centro continúa, dirigido por sus discípulos, a la vez que diversos laboratorios preparan extractos de células vivas, preparados liofilizados, extractos de DNA, etc.

La Dra. Ana Aslan estudió medicina en Bucarest, y pronto entró a trabajar en el Instituto de Reumatología de esta ciudad. Se encargó de aplicar el tratamiento de inyecciones intraarticulares de novocaína para las enfermedades reumáticas, y observó que no sólo se producía una mejoría local en la articulación afecta, sino también una mejoría general. Por ello pidió se le realizara una preparación farmacológica para inyectar novocaína vía intramuscular, a la que se denominó Gerovital. Con esta aplicación se dedicó ya exclusivamente a los tratamientos de rejuvenecimiento, que pronto convirtieron a Bucarest y al Centro de la Dra. Aslan en referencia mundial, con una enorme cantidad de enfermos tratados, o de sanos con deseo de una protección específica antienvejecimiento.

La estadística sanitaria. La prevención

Hasta aquí hemos enumerado la sucesión histórica de tratamientos antienvejecimiento que pueden calificarse como de base empírica, aunque algunos de ellos hayan provocado, con posterioridad a su implantación, un estudio sobre sus posibles bases científicas. Metchnikoff mantenía que el envejecimiento es una autointoxicación tratable con bacilos similares a los saprófitos (yogur); Brown-Sequard sugería el aporte de hormonas sexuales mediante inyección de extractos de testículo, y Voronoff, con la misma idea base, proponía como técnica el transplante testicular. Niehans destacaba el papel rejuvenecedor de las células embrionarias, y la Dra. Ana Aslan proponía la novocaína (procaína) como fármaco fundamental en el proceso antienvejecimiento.

Un enfoque totalmente distinto, y de un mayor rigor científico, ha sido el proporcionado por las estadísticas sanitarias. Estas estadísticas, promovidas por los Ministerios o Departamentos de Salud de distintos países, o, en muchas ocasiones, por compañías de seguros, analizan cuidadosamente tanto los estilos de vida como las causas de muerte individuales, relacionándolas con la edad en que ésta se produce, y obteniendo resultados estadísticos de aplicación general. Es decir, que demuestran objetivamente cuales son los estilos de vida insanos, que conducen a un acortamiento de la longitud de vida.

Según ellas, pueden agruparse distintas causas de acortamiento de vida. Unas veces son determinadas enfermedades: diabetes, hipertensión. Otras son estilos de vida que conducen a consecuencias patológicas. Son, en especial, la obesidad y la falta de ejercicio físico. Importa también la situación de la vivienda: ciudad, zona residencial, campo abierto. Igualmente la ingestión de tóxicos: papel del tabaco y del alcohol. Y por supuesto el de las drogas. Se destaca la importancia del estrés como factor de acortamiento vital, así como la correcta integración familiar y social, y el papel de la postura personal ante la vida (motivación, creencias, religión, etc).

Todo ello destaca que los estudios de medicina preventiva nos pueden indicar, claramente, cuales son los factores de todo tipo que acortan la vida, y, como consecuencia, podemos plantear que los estilos de vida opuestos son los que conducen a vivir una vida larga y sana.

Este planteamiento, que podemos denominar preventivo lo podemos resumir en una fórmula:

Para tener una vida larga y sana, en vez de buscar cosas que alarguen la vida, quitemos las cosas que acortan la vida
Importa, por ello, identificar y adoptar hábitos de salud: revisiones periódicas, control de la alimentación, práctica del ejercicio físico, practicar técnicas de relajación, tener una motivación personal para una vida larga y activa.
Este planteamiento, de base científica, y de lógica aplicación, ha tenido, sin embargo, un importante cambio en los años recientes por una nueva circunstancia: el estudio y demostración de los principales factores del envejecimiento, y su control mediante las técnicas antienvejecimiento.

Conocimiento científico del proceso del envejecimiento

El estudio científico del proceso del envejecimiento ha sufrido un cambio fundamental: el conocimiento de los principales factores que lo provocan. Y entre ellos destacan dos: los radicales libres, y la disminución de la secreción y la actuación de las hormonas en el organismo humano.

Esto hace que, conociendo los factores causantes del envejecimiento, dispongamos ya de técnicas adecuadas para disminuir su efecto. Frente a los radicales libres, los antioxidantes, y en relación al decaimiento hormonal, el tratamiento hormonal sustitutivo. Basando siempre su aplicación en los análisis de laboratorio que cuantifican, para cada persona, los productos y dosis necesarias, y las actividades físicas y mentales convenientes para conservar el estado normal de salud y bienestar y revertir, en lo posible, los efectos del antienvejecimiento.

Es importante añadir que la medicina antienvejecimiento se ha visto muy apoyada por los avances de la medicina y la cirugía estética, de modo que los avances biológicos conseguidos se vean reforzados por la mejora de la imagen corporal, tan importante para la propia conciencia de bienestar.

De este modo, frente al tratamiento preventivo, la llamada medicina antienvejecimiento propugna un tratamiento activo, dinámico, operativo, que nos permita lograr vivir una vida larga y sana. Podemos definirla como: la medicina antienvejecimiento es un sistema integral, preventivo y curativo, que a partir del estudio del envejecimiento natural, descarta los factores perjudiciales que producen un envejecimiento prematuro, proponiendo un sistema de vida de promoción de la salud, aplicando técnicas correctoras de los signos estéticos y orgánicos de decaimiento corporal.

Estamos, realmente, ante el nacimiento de una nueva especialidad médica. La OMS propone a la medicina tres tareas: tratar la enfermedad, prevenirla y promover la salud. Con una visión histórica, podemos apreciar cuántos son los logros de la medicina en los dos primeros campos. Ahora parece llegado el momento en que la medicina aplique sus conocimientos y sus técnicas a ayudar a llevar una vida larga y sana, gracias al apoyo de la medicina antienvejecimiento.
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Bibliografía

Prof. Juan R. Zaragoza (Catedrático de la Facultad de Medicina de Sevilla)

Dr. José Márquez-Serres (Presidente de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad – Vicepresidente de la European Anti-aging Medicine Society)

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